Penumbras
Hay una retrospectiva que
transita el camino, una especie de faro que nos impulsa desde lo más profundo
de los deseos a obrar, casi a oscuras, a tientas, entre la luz y la oscuridad,
en esa tiniebla nos reflejamos.
Espejo de la vida, un
recorrido asumido en riesgos, nos susurra canto de sirenas desparramadas entre
piedras y espinos, en esa aparente comodidad.
Es un inicio
premonitorio, de una niñez perdida, no recordada, imaginaria, mezclada, con
dolor y sueños, ese lugar desfigurado por el tiempo, los recuerdos, esas
ficciones y experiencias de estricto aprendizaje en noches desoladas, simbólicas, en espacios irreales que sostienen al mundo de las sombras y de la luz.
La imperfección no es lo
que nos ilumina, eso es pasajero, fugaz, es instinto, puro músculo y
pretensión, nos desafía desde la penumbra, al perfecto espacio entre el todo y
la nada, transitado por el tiempo y es en ese instante en donde nos damos cuenta de
nuestra temporalidad, finita y brutal.
Es el perpetuo correr del
rio, perpetuo y distinto en cada instante del ser para ser, en ese lecho
pantanoso, quizás alguien te tienda una mano.
El paso del tiempo es
lapidario entre recuerdos desperdigados, existenciales, que nos determinan.
Siempre buscamos la
quimera, perfumada de risa, por un deseo y seguimos caminando por la penumbra.
Marcelo Daniel González Cantarero
San Juan, Argentina
http://veteranosdelnaufragio.blogspot.com.ar
© Todos los derechos reservados